Depende del tipo de madera, pero requiere un sellado, tratamiento y mantenimiento adecuados para su protección.
Depende del tipo de madera; el cedro y la secuoya duran entre 15 y 25 años o más, mientras que el pino tratado a presión (común, económico) dura entre 10 y 20 años y necesita sellado y teñido regulares; maderas menos duraderas como el abeto solo duran entre 4 y 7 años.
Requiere una inspección regular, limpieza anual con detergente suave o hidrolavadora, reparaciones rápidas y volver a aplicar tinte o sellador cada 2-3 años para proteger contra la humedad y los rayos UV, manteniendo la vegetación recortada para evitar la pudrición.
Independientemente del tipo de madera, puede tener un aspecto clásico y tradicional o moderno y contemporáneo, según los colores o elementos decorativos. Se integra perfectamente con el paisaje.